jueves, 15 de marzo de 2012

El dulce Aroma del Café


Ésta es una fotografía compartida por una estimada amiga bloggera Elizabeth Wojnarowicz de Uruguay y miembro del gripo #PTB

Les recomendamos amplíamente visitar su espacios:

Texto tomado de: El Caminante 

Una hija se quejaba con su padre de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema aparecía otro.

Su padre un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí lleno tres ollas con agua y las coloco sobre el fuego. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo.

En una coloco zanahorias, en otra coloco huevos y en la otra colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija espero impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos su padre apagó el fuego. Saco las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente coló el café y lo colocó en un tercer recipiente. Y mirando a su hija, les dijo:

“Querida, ¿qué ves?”
“Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias, ella lo hizo y noto que estaban blandas.

Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.
Humildemente la hija preguntó: “¿Qué significa esto padre?”

Él le explico que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: 


El agua hirviendo, pero había reaccionado de forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura, soberbia; pero después de pasar por el agua hirviendo se había puesto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar  en agua hirviendo su interior se había endurecido.
Los granos de café, sin embargo eran únicos: después de estar en agua hirviendo, habían cambiado el agua.


¿Cuál eres tú hija? -le dijo- Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?
¿Eres una zanahoria que parece fuerte, pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes la fortaleza?
¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable y un espíritu fluido, pero que después de una muerte, separación, un despido, una piedra en el camino se vuelve duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargada, áspera, con un espíritu y corazón endurecido?
¿O eres con un grano café?


El café cambia el agua hirviendo, el elemento que le causa dolor.
Cuando el agua llega a su punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.


Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor, tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer y haces que las cosas a tu alrededor mejoren, que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de la gente que te rodea.

Por eso no dejes jamás de esparcir con tu fuerza y actitud:          "El dulce aroma a Café”



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